Un texto detonante

Con el texto teatral La Visita de José Manuel Freidel, dramaturgo Antioqueño nacido en Santa Barbara en el año 1951. Nosotros: el Colectivo Artístico Mimonerías Clown, dimos paso a la actividad central que serviría de pretexto para escribir sobre un tema sensible y duro alrededor del cáncer.

En nuestro cuarto encuentro de Relatos Femeninos llevado a cabo el miércoles 26 de agosto, en un proceso de formación y creación que se realiza con pacientes oncológicas de la Fundación Fundayama, gracias al estímulo otorgado al Colectivo Artístico Mimonerías Clown, desde el proyecto LEO, lectura, escritura y oralidad, sugerimos abordar este texto para este encuentro con varios fines, el primero, encontrar temas de pertinencia con los que las mujeres pudieran identificarse, sintiendo mayor confianza y seguridad para expresar desde sus mismas vivencias.

Segundo, evidenciar como desde la dramaturgia, se ha tocado el tema del cáncer y sus implicaciones, y tercero, reflexionar sobre diferentes posturas con relación a las redes de apoyo, como la familia, los amigos, los colegas y en cuanto a la relación que se teje entre paciente y cuidadora.

 La trama de Freidel

La Visita de Freidel, presenta a dos mujeres: Susana y Ester, amigas quienes no se han visto aproximadamente hace veinte años. Susana cita a Ester a través de una carta invitándola a su casa, Ester con alegría recibe esta carta y se anima a pasar unas vacaciones donde Susana, con el fin de compartir muchas cosas, que le recuerdan la adolescencia de ambas, entre ellas, elevar cometas, ir de compras, charlar y ver el amanecer.

Lejos es la realidad y el deseo de esta invitación realizada por Susana. Una mujer que se siente triste, vacía y enferma portadora de cáncer y cuyo único deseo es que su amiga Ester la ayude a morir.

Escritura desde un rol

Luego de leer la carta de la dramaturgia La visita, que se describe en el texto enviada por Susana a Ester, se les solicita a las mujeres participantes y activas de estos encuentros de Relatos Femeninos y que hacen parte de la Fundación Fundayama, que elijan un rol desde donde desean escribir una carta, ya sea como Susana quien está enferma y le habla a una amiga sobre su experiencia y deseo de morir, o escribir una carta desde el rol de Ester, la amiga que llega  acompañar y a mostrarle a Susana, todas las cosas que pueden vivirse y compartirse antes de partir sin necesidad y deseo de ella ayudarla a morir.

Las mujeres tomaron hojas de colores, lapiceros, lápices y comenzaron a escribir. Mientras lo hacían, hubo mucho silencio y concentración.  Luego de unos 25 minutos de escritura continua, se dio una pausa para un compartir con frutas como sandia, piña, fresas, semillas de calabaza y frutos secos.  Allí hubo un momento para departir, narrar asuntos cortos del día día, mientras se refrescaban en un miércoles caluroso.  Después de unos 10 minutos de receso, se paso de nuevo al espacio para leer y compartir los escritos.

 La Socialización

Empezaron a levantar una a una la mano y a leer desde el rol que habían optado seleccionar, hubo muchas Ester y solo una sola Susana.  La lectura de cada una en este encuentro, se hizo entre cortada, para algunas leer resultaba difícil, removían su propia experiencia con el diagnostico y no era sencillo.  Hoy para este momento no hubo risas, pero sí, rostros desencajados, mucha escucha, empatía, sororidad y lágrimas.

Los pañitos de papel prestaron su servicio para secar las lagrimas de cada una. Era un momento para hacer catarsis y decantar aquellos recuerdos, propios o ajenos de compañeras, amigas, conocidas y vecinas que habían fallecido y que hoy eran recordadas, con alegría, otras con tristeza, desazón, incomodidad y hasta con culpa.

Algunas de las cartas

Querida Susana-

Amiga mía, a pesar de la distancia siempre ahí, siempre cercana, hermana del alma.

Quiero contigo sentarme a recordar cuántas risas exploradas en esa época de tersa piel, mejillas rosadas, ojos vivaces de nuestra juventud, recordar, recordar y reír al traer aquellas escondidas y escapadas, cuando conocimos el amor por primera vez.

Recordar juntas cuando el mar con su misterio e Inmensidad, entonó para nosotros una canción, traer aquí y ahora esos libros y versos que leíamos alternando líneas y que comentábamos sin parar.

Aquí estoy para juntas revivir esos momentos que alimentarán nuestras almas, han pasado más de 20 años desde que nos vimos por última vez, ambas hemos construido caminos, es mucho lo que tenemos por contarnos a la luz de una fogata tal vez, mientras degustamos malvaviscos o chicharróncitos con arepa, quizás en compañía de nuevos seres que acompañan nuestras vidas.

Mery tu mascota, esa linda y suave gatita testigo de tus ires y venires en la vida.

Sé hoy de lo que me pides ayudarte a morir.  Hay cosas en que tú o yo somos expertas, pero en eso ahora que lo pienso no tengo experiencia, en esa línea lo más que por ti he hecho es ayudarnos a ambas a pasar el examen de química, aquella materia dictada por el rozagante y buenón de Alex, cuyos ojos y sonrisas evitaron que entendiéramos.

Sabes, no te digo que no lo haré, Solo te pido que solo por hoy dedicaremos nuestras energías a otra cosa, hoy te invito a ver el atardecer, mañana exploraremos juntas como el sol cubre nuestros rostros y calienta nuestra alma. Tomaremos chocolatito caliente y ahí veremos…….

Querida Susana, cada que abro los ojos en el amanecer y con el canto de las aves te ayudaré a repetir. Solo por hoy y ya veremos, a que aventura nos invita la vida.

Solo por hoy te digo amiga mía, que abrazo lo que somos y seremos.

Solo por hoy te digo cuánto te quiero.

Iré pronto.

Diana Hernández 

Mi querida Susana, he recibido tu carta y he estado aquí para ayudarte, me colocas una tarea muy difícil, entender ayudar y acompañar a un ser querido para partir, inicialmente hice una negación, vas a vivir, pero ya entiendo la realidad, tengo que aceptarme en este plano terrenal  y ser tu balanza, quisiera decirte que lo entiendo y que estoy contigo incondicionalmente para ti, pero he de confesarte que en las noches me estremezco y busco soluciones frente a lo insolusionable. He llorado, he tenido impotencia, me he quejado, he gritado y he hablado con la fuerza creadora buscando una mediación, pero mi querida amiga del alma, no puedo hacer nada más, nada más que levantarme contigo cada mañana, sonreírte y decirte todo va a estar bien, nada más que caminar contigo sin sostenerte para que no te sientas impotente, pero mentalmente te estoy cargando en mis brazos.

Mi cuerpo duele de la fuerza que hago para estar atenta a tus pasos, nada más que acompañarte a tu sueño aun sabiendo que no se va a realizar, nada más que reírme a carcajadas y contagiarte para que olvides por un instante esta terrible realidad, nada más que correr para aquí y para allá, para complacerte en este caminar, nada más que comprar esos pendientes que te hicieron sonrojar, nada más que pintarte un mundo fantasioso para no llorar mi amiga del alma.

Fui y seré un mimo con el cual hacerte sollozar. Te quise, te quiero y te querré con mi más grande tesoro amiga del alma, pero ya siendo más sincera, no vine, ni te acompañé, ni caminé por ti, te confieso que fue por mí y aunque dolorosamente fuiste tú quien me enseñó a caminar.

Gracias mi amiga del alma, porque diste luz a mi vida y fuiste tú quien me iluminó y fuiste tú quien llenó mi vida aunque hoy esté en soledad.

Te quiero a ti mi amiga del alma, que en la eternidad aún estás acá, mi Lady Granda, aún estás y estarás en mi alma y en mi corazón te guardo.

Tu amiga incondicional

Sandra Johana López Ramírez 

 Los aprendizajes

Se abrió un espacio donde no solo la lectura de las cartas tomó protagonismo, el hablar, expresar y liberar resultó sanador. El escuchar, sentirse escuchadas y entendidas, les facilitó encontrarse consigo mismas y reencontrarse en algunas coincidencias con algunas de sus compañeras.

Preguntas sobre el ¿por qué a veces la enfermedad del cáncer, golpea a mujeres jóvenes de 30 años que apenas construyen una carrera profesional, y sus propias familias con hijos y esposo y parten de este mundo de manera rápida e inesperada, mientras otras mujeres de 60 o más años sin hijos y esposo y con una vida ya muy realizada son sobrevivientes de cáncer.?

Para algunas esto pareciera inexplicable, sin razón aparentemente lógica, mujeres que han visto sanas y en un corto tiempo morir, en ocasiones las hace sentirse extrañas o hasta culpables.

Hubo espacio para abrazos, para manifestar que en el silencio también se acompaña, para decir que los procesos, misiones y tiempos de cada persona son distintos y que por eso no es bueno comparar o cuestionarse sobre porque algunas viven más y otras fallecen mas temprano.

Un encuentro donde hubo una apertura total del alma, donde la sinceridad se hizo manifiesta, en donde fortalecimos vínculos, se conectó con la luz, las flores, la vida, y en donde se recordó igualmente, que la muerte está presente en cada ser vivo.

No se trata de huir de ella, pero si de transformar aquel entorno lúgubre y desolado, por un espacio de unión, de afecto, de acompañamiento, porque mientras haya vida aún se puede seguir riendo, disfrutando y encontrando esa sal que le da sabor a los momentos incluso más difíciles.

¡Somos Mimonerías Clown!

Adriana María Vásquez Santa